¡Bienvenido a mi blog!
Mi e-mail:
lacatiranatural5@yahoo.es

Mi piel mojada por el agua
te llama, te reclama
ven... sécame con tu boca.
Saborea cada milímetro de mi cuerpo
inundate de esta mezcla de líquidos
agua, jugos, sudor, saliva.
Que mi inundación te llene
todo,
todo tu cuerpo.
Permíteme escurrirme en tu vientre
que mi humedad se combine con la tuya.
Que tu semen sea mío.
Mi piel se eriza
al pensarlo,
al soñarlo,
al sentirte.
Cómo con delicadeza y pasión,
me posees
me quemas
me disfrutas
En una composición de
gemidos, deseos, suspiros...
Tuya, para ti.
Mío, para mí.
Lo demás sobra...
Poco tiempo es lo que necesito,
con tu soledad,
con tu desnudez,
con mis ganas,
con nuestros aromas inundándolo todo.
Poco tiempo,
infinito placer,
mucho deseo,
miles de besos,
mucho baile
de dos cuerpos
que a pesar
de lo prohibido,
se funden,
se entregan,
haciendo sublime
el tiempo y el espacio

Feliz Navidad
Espero que en estas fiestas y el próximo año
concreten todos sus sueños
Besos
si tan solo pudiera
sentir tus latidos en mi oído,
tu respiración en mi boca,
tus manos en mi cuello,
tu lengua recorriéndome,
tus poros inundándome,
tus dedos cómplices,
tu sexo implacable...
te juro que me consumo a tu causa,
no le daría espacio al azar.
Me la jugaría con la certeza,
de saberme tuya
y entenderte siempre...
Caminos breves
que me llevan
que te llevan
a valles y montañas
caminos breves
que inspiran
que enloquecen
que palpitan
como un reloj
tic tac
caminos breves
que inconclusos
se unen,
se funden,
se descubren,
se perturban...
caminos breves
que encuentran ocio
en manos y dedos
caminos breves
que se encuentran
tu soledad
mi soledad
nuestra mutua soledad
en compañía
caminos breves
cual oxígeno
imprescindible
que me lleva
en un suspiro
a tus labios.
Todos los caminos
son breves
cuando encuentro tus ojos
y más aún si tropiezo con tu cuerpo
Apenas llegamos al cuarto de 3x3, de mi boca se escapó un : "por fin", que tu interrumpiste dándome un beso profundo, donde tu lengua recorría completa mi boca. "Shhhh, no digas nada" fue lo que se te escapó a ti. Me recostaste de la pared y continuamos besándonos con impaciencia, con ganas, como si hubiesen pasado mil años sin tenernos cerca. Nuestras manos trataron de desvestirnos, pero tu comenzaste dejando mi camisa fuera de mi pantalón, poco a poco la empezaste a desabotonar hasta que aparecieron mis senos gritandote que los liberaras de su encierro. Cayó mi blusa al suelo y con tus manos sacaste mis senos del brassier, unos segundos pasaron antes de sentir tu boca besándolos uno por uno, mientras tus manos audaces luchaban con el broche de mi sujetador, que luego también fue a parar al suelo. Yo, por mi parte ya había logrado desprenderte de tu camisa e iba por la correa, luego el botón de tu pantalón, luego el cierre y en esa instante nuestros pantalones, cómplices, se encontraron en el suelo. Te sentaste en la cama, sin dejar de acariciarme, ni besarme, apretándome fuerte de mi cintura. Le toco el turno a tus zapatos y medias, mis zandalias se fueron sin protestar... Sólo nos quedaban dos obstáculos: tu bóxer y mi tanga (ya completamente humedecida de la excitación). Te encargaste de dejar libre toda tu erección, pero tu mano traviesa se fue a jugar con mi jugoso clítoris, tus dedos se movían de manera experta por todo mi sexo, mi ropa interior chorreaba todo mi élixir. No podía soportarlo, era demasiado placentero sentir como tus dedos jugaban con mi entrepierna, entrando, saliendo, recreándose con mi pequeño botón... suspiros, pequeños gemidos y de golpe arrancaste mi tanga y la dejaste caer en la mesa de noche. Eran tantas ganas que se acumularon en el tiempo. Era tanto el cariño, que casi me desesperaba.
No era nada fácil regalarnos ese momento único para los dos, nos mirabamos a los ojos queriendo decir tantas cosas, que el silencio era partícipe de ese acto de sexo, mucho sexo, pero también amor, mucho amor. Ya nuestros aromas invadian la habitación, dejando un aroma tan particular, que sólo dos amantes conocen. Me acostaste en la cama y me penetraste violentamente, ya no podías aguantar más lejos de mi, necesitabas sentirme por dentro, sentirme completa, sentirme tuya. Se me escapó un grito de placer, que acompañó a tu vaivén, de entrada y salida de mi profundidad, me agarraste fuerte, sin dejarme mover, me entregué completa a tus movimientos. Me agarraste de las manos y me levantaste, ambos continuabamos unidos, esta vez, yo me acopleé a tus movimientos en un baile de placer y lujuria, cuando estaba a punto de sentir como explotaba, sacaste tu pene de mi y me pediste que me volteara, cosa que hice sin protestar, me penetraste de espaldas, era tan grande tu erección que yo la sentía en todo mi ser. Volviste agradecido a jugar con mi clítoris hinchado de tanto goce. Estabamos dándonos lo que desde hace tiempo merecíamos... placer mucho placer.
Mi orgasmo no se hacía esperar, el tuyo también estaba próximo porque tu respiración se entrecortaba. Cuando ya mi climáx estaba por llegar, sentí como te escurrías dentro de mi y comenzabas a gritar, te acompañé, en ese mágico instante en que nuestros orgasmos bailan acompasados. Mis espasmos eran tan fuertes que no hacía falta ya más movimiento. Sentía como explotabas en mi interior. Mis piernas ya no podían aguantar y caimos en la cama, aún unidos. Luego te acostaste a mi lado y acariciando mi cabello, con esa mirada irresistible, dijiste cosas que no incumben a nadie más.Sabes que de alguna manera nos pertenecemos, que nuestra química es más allá de toda comprensión, que nuestro placer es completamente compartido. Que nuestro sexo se inunda de expresiones, de sensaciones (no lo puedo concebir de otra manera), donde nuestra unión va más allá de espacio y tiempo.Te amo a veces y siempre te quiero.
Te mentí,
me mentí.
Creí que podía mirarte
sin que me inundaran las ganas,
sin sentirme tuya,
sin humedecer mis labios,
de deseo
de compartir besos.
Más allá de besos
una y muchas veces.
Te mentí,
me mentí
creyendo en sentidos congelados
en sueños olvidados
en caricias interrumpidas
en pasiones dormidas.
Te mentí,
me mentí
pensando que los sentimientos se agotan,
se acaban
con sólo quererlo.
¡Que ilusa he sido!
en creer que volverte a ver
no despertaría
mis instintos
como hembra,
como amante,
como mujer.
Te mentí
y me mentí
al tratar de engañar a mis manos
siguiendome
en silencio,
onanistas,
añorando tanto a las tuyas.
Tengo en la boca el sabor a verdad,
que me deja el solo gesto de verte
sabiendo que como hierro al imán
tu cuerpo me atrae.
Que verte no es igual a sentirte,
que en dos centímetros de distancia
tu olor y mi olor
se combinan impolutamente
que no soy yo,
que cuando escapes
te entregarás como siempre,
como nunca,
sabiendo que es inoportuno,
inevitable.
Que ya no valen las mentiras,
esas mentiras de papel,
que creen en retroceder el tiempo
en olvidar los relojes.
Somos verdad
aunque sigamos mintiendo.